Cuando el control se vuelve difícil se torna reaccionario

Remix 81 b por Cyberslayer en Flickr

Mientras la producción y circulación sea “restringida” el control sobre la propiedad y su distribución es relativamente fácil y las leyes que las regulan se actualizan poco, sin esfuerzo creativo. Pero, las herramientas que están disponibles hoy para cualquier persona permiten que la producción y reproducción de libros, música, fotografía y video se multiplique al infinito.

En el texto Qué es un autor: la (de)construcción histórica del concepto de autoría #encirc13 los autores concluyen:

“Las sociedades no cambian porque las leyes cambian, sino que, al contrario, las leyes cambian porque las sociedades cambian: el Acta de Licenciamiento perdió su vigencia porque el mundo conceptual que la sostenía estaba cambiando. (…) Esta introducción nos abre un abanico de posibilidades para pensar la autoría hoy, con las nuevas tecnologías de reproducción, y sobre todo, para poner en perspectiva el derecho de autor en el contexto social actual. En definitiva, si las nociones no son estables (y esto es lo que intentamos demostrar), no importa tanto la letra fija de la ley o que desde 1886 el Convenio de Berna diga tal o cual cosa, sino la vigencia cultural de los conceptos, el impacto de estos en las prácticas sociales y el contexto que debe interpretarlos en la actualidad”.

Es válido pensar que un autor es alguien que se nutre del universo simbólico y tecnológico compartido por una sociedad en determinado momento histórico para, a través de su creatividad, concebir una obra.

– Concebir o parir o tener un hijo. Tal vez por ello cueste tanto dejar libre una obra-

La cultura es un acervo que se acumula con el paso del tiempo y su reproducción. Trasciende fronteras, se mezcla, muta, está en constante movimiento.

Tal como lo explican los autores, con la aparición de la obra como mercancía aparecen los “dueños” o “autores” a reclamar exclusividad de reproducción sobre la misma para mantener el control sobre la misma y obtener una ganancia. Este reclamo nace, supongo, con la imprenta que facilita la reproducción en escala.

Sin embargo, con el estado actual de la tecnología, las posibilidades de crear y copiar se multiplican. Entonces, mientras la producción y circulación sea “restringida” el control sobre la propiedad y su distribución es relativamente fácil y las leyes que las regulan se actualizan poco, sin esfuerzo creativo. Pero, las herramientas que están disponibles hoy para cualquier persona permiten que la producción y reproducción de libros, música, fotografía y video se multiplique al infinito.

Por lo tanto, en este punto, todos somos autores o, al menos, podemos serlo. Videos en Youtube, fotos en Flickr, textos en los blogs, música en Jamendo. Facebook, Twitter, obras en DeviantART. Un flujo de producción que sería imposible, pasara por la burocracia de colegios y sindicatos que quieren mantener el monopolio del uso.

Cuando el control se vuelve difícil, el control se vuelve reaccionario.

Así, los colegios o sindicatos que nuclean artistas, por ejemplo, intentan mantener el monopolio de la circulación e incluso de la producción de obras con reglamentos que rozan el ridículo como en el caso de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música (SADAIC) que en su sitio explica:

Uso de música en un video doméstico
Uso de música en un video doméstico

No imagino cuántas personas saben que para musicalizar el video que grabaron con su celular cuando su hijo cumplió su primer añito deben pagarle a SADAIC.

Es una reglamentación obsoleta.

La frutilla del postre:

Captura de pantalla 2013-09-06 a la(s) 8.05.37 AM

Estoy por grabar un CD (CD!) con temas propios, o sea míos… pero debo pedir una solicitud de autorización (!) y abonar un porcentaje sobre el precio de venta.

Éstos son ejemplos de una regulación anacrónica que está desbordada por el estado actual de las prácticas culturales que posibilitan el uso de las nuevas tecnologías.

4 comentarios sobre “Cuando el control se vuelve difícil se torna reaccionario

  1. SADAIC es un caso muy especial en el mundo, dado que, por un decreto de la dictadura militar de Argentina, posee el monopolio sobre todo el repertorio musical. O sea que los músicos no pueden elegir si pertenecen o no a SADAIC (en otros países sí pueden hacerlo con las respectivas gestoras colectivas). SADAIC cobra compulsivamente. Y como vos bien mostrás, en muchísimos casos son los mismos autores quienes salen perdiendo. El cobro por grabar un disco propio es, desde todo punto de vista, infame.

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    1. Tal cual. Además son reglamentaciones que no creo que puedan aplicarse realmente. Pero están y te convierten en infractor.

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  2. Coincido completamente con tus apreciaciones sobre leyes desbordadas por las prácticas culturales actuales. Sin embargo me parece que ese anacronismo se defiende con uñas y dientes por un grupo particular que buscar seguir obteniendo beneficios en favor del trabajo del creador. En ningún momento se defienden los derechos el autor, en todos casos los beneficios de su trabajo. Es necesario desarticular los verdaderos mecanismos detrás de los sistemas de control

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    1. Los beneficios son para un grupo “colegiado”, no veo cómo puede beneficiarse una banda, que graba su material y vende cincuenta CDs en sus shows hechos a pulmón, pagándoles a SADAIC.
      ¿Qué pasa hoy si, como autor, subo mi música a Bandcamp o a Jamendo y tengo 500 descargas? ¿Les tengo que pagar? ¿Por qué?

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