Esperando una confesión

Una pregunta para empezar ¿Tiene sentido restringir contenidos en internet cuando en la génesis de la red está la idea de compartir?

Las fotos que subo a flickr están bajo una licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 2.0 Genérica (CC BY-SA 2.0).

Gracias a esta licencia tuve la grata sorpresa de ver mis fotos ilustrando entradas en Wikipedia, en un portal de Heavy Metal de Alemania (no recuerdo bien) desde donde me contactaron para solicitar permiso de usar una foto, incluso me pidieron una foto de para para usar en un libro que no sé si se publicó.

Además, buscando material la semana pasada para hacer este trabajo, me encontré con que las fotos que subí se usaron en un portal español, uno uruguayo y otro de estos pagos.

Cuando compartí por Facebook la nota de ABC para gastar a un amigo (es quien sale en la foto) alguien comentó: “Pero cómo llega esa foto a abc.es?”.

Esta pregunta tiene relación con la primera y se me ocurre que la foto llegó gracias a la licencia de uso que tiene. De lo contrario y, suponiendo que se respeten las licencias, no habría salido de Flickr.

En este sentido, me alegra saber que en la mayoría de los casos siempre respetaron la licencia colocando el link y mencionando al autor, sin embargo en otros casos no.

Supongo la fuente se diluye  con el fluir de los contenidos por la red, cosa que en lo personal no me molesta.

La cuestión debe pasa por la motivación que un autor tiene al hacer una obra ¿Es monetaria? ¿Hacerse conocido? ¿Contribuir aunque sea modestamente a algo?

En el fondo hay una cuestión de ego, el tema es cuán grande es nuestro ego.

Entre los fotógrafos la cuestión de derechos de autor en internet genera acalorados debates, igual que en los músicos. Entonces recurren a espantosas marcas de agua para “proteger” su propiedad y terminan arruinándola. El tema del uso de las obras es espinoso, por ejemplo en el caso del muchacho que descargó fotos de reconocidos autores, las imprimió y quiso montar una muestra como si fueran de él.

Lo interesante es dejar de lado las sensaciones que esto produce y preguntarse si el copyright evitaría que ocurra. Creo que no. No lo ha hecho  y no lo hará. Tampoco lo evitaría una licencia creative commons. De nuevo, es una cuestión ética, si se quiere.

Pero entiendo que estas cosas molesten ya que cuando uno crea algo (libro, foto, obra, pintura, música, texto científico, nota periodística, etc) no sólo pone sus recursos materiales e intelectuales, sino también pone su cuerpo.

Hay mucha tela para cortar con este tema y defiendo la libertad que tiene cada uno de hacer lo que considere más conveniente con sus obras. Sin embargo, creo que si no querés que alguien use una creación tuya sin permiso entonces no la subas a internet ya que el control se va de las manos.

En el ebook The power of open, el fotógrafo británico Jonathan Worth cuenta su experiencia con Creative Commons:

Al igual que todos los profesionales en activo, Worth solía pasar horas navegando en Internet para proteger sus imágenes de ser robadas. Estaba harto de perder tanto tiempo buscando violaciones de sus derechos de autor. “Entonces me topé con el escritor de ciencia ficción Cory Doctorow, quien regalaba su libro y ganaba dinero con ello”, comenta Worth. “Una vez le fotografié y le pregunté cómo era el tema. Me propuso un experimento.”

Worth aceptó. Colocaron una licencia BY de Creative Commons sobre la imagen y compartieron copias de alta resolución por Internet de manera gratuita, al mismo tiempo que vendían copias firmadas con diversos precios y niveles de exclusividad. “Las copias más caras se vendieron primero”, añade Worth. “Aunque nadie había escuchado hablar de mí, pagaban sumas considerables por mis fotos.”

Son muchos los quieren aprovechar la increíble capacidad de difusión que existe gracias a la tecnología sin resignar algo y terminan apoyando medidas restrictivas que perjudican a todos para cuidar lo suyo.

Me gusta cómo trabaja Jamendo donde los músicos suben sus temas con licencias libres para que cada uno pueda descargarlas y tiene un sistema de pago  para aquel que quiera hacer un uso comercial de las mismas y el 50% del dinero va directamente al músico.

Algo similar hacer Demotix con el fotoperiodismo.

Un comentario sobre “Esperando una confesión

  1. Me encantaron el post y la foto!

    Es muy cierto el copyright no ofrece mayor protección real que las licencias libres, y que ninguna de las dos opciones es una garantía contra el plagio o el uso sin atribución.

    También hay fotógrafos que comercializan los derechos de sus fotos en stocks para casos en los clientes necesitan fotos sin atribución (por ejemplo, para publicidad), y al mismo tiempo las fotos están disponibles con licencias CC para usarlas gratuitamente con atribución. Creo que es una buena estrategia.

    Gracias por compartir tu foto y tu punto de vista, que enriquece mucho el debate.

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