El duelo de las palabras

Miguel Corsi editó El libro de Mariel, “una mezcla de catarsis y testimonio personal”, donde revive la historia de su hermana María Elina, desaparecida en la última dictadura militar, su propia historia y la de su familia. Corsi terminó el relato el 12 de octubre de 1992, lo hizo circular por internet y en una edición casera. Después de 23 años una editorial lo publicó en formato de libro que fue declarado de interés cultural por el Senado de la Nación en 2015 y cuenta con una traducción al italiano.

mariel

“Es una incógnita. Es un desaparecido, no tiene entidad. No está ni muerto ni vivo, está desaparecido… Frente a eso no podemos hacer nada”. Dictador Jorge Rafael Videla en conferencia de prensa el 14 de diciembre de 1979. No está muerto ni vivo. La frase se repite en bucle. El cuerpo del dictador sentado en el sillón de Rivadavia, levemente inclinado sobre los micrófonos. La mano derecha dibuja un garabato en el aire. El dictador encoge los hombros, cejas arqueadas. Colores lavados de una cinta vieja gastada por los años pero vigente.

Miguel empezó a escribir el libro en el 90, 14 años después de que un grupo de la ESMA se llevara de la casa familiar a María Elina en la madrugada del 22 de noviembre de 1976. “Catarsis es una palabra de origen griego que significa limpieza, purificación”, explica Corsi durante la entrevista con ‘La Comuna’. La necesidad de plasmar en tinta sobre papel una historia que todavía no tiene final es una manera de liberarse, de intentar hacer un duelo, de continuar con la vida.

“Todas las sociedades tienen un ritual de luto para superar la muerte”, señala Corsi. El drama de los que tienen un familiar desaparecido es que nunca tuvieron la posibilidad de hacer luto, de cerrar esa herida porque un desaparecido “no está muerto ni vivo, está desaparecido”.

Corsi recuerda en detalle el instante en que Mariel “fue privada ilegítimamente de su libertad con violencia, abuso de funciones y sin las formalidades prescriptas por la ley, en su domicilio ubicado en Juan B. Justo 5833 de la Ciudad de Buenos Aires”, según figura en el expediente de la causa ESMA 2 en la que prestó declaración en 2013.

“Exhibían ametralladoras, escopetas, itakas y fusiles. Se movilizaban en una camioneta F-100 con doble fila de asientos y un Ford Falcon sin chapa. Anteriormente, habían secuestrado a su novio Luis Alberto Lucero, quien se desempeñaba como ayudante docente en la ESMA. María Elina fue llevada a la ESMA, donde permaneció clandestinamente detenida bajo condiciones inhumanas de vida y sigue desaparecida”, continúa el expediente.
Un día frío del 92, Miguel puso punto final al texto porque es lo que un libro exige. Sin embargo esta historia continúa, tal vez para siempre. “Fue el 12 de octubre -precisa-, vivía en la zona de chacras en ese momento”.

El autor recordó que 15 días después que se “chuparan” a Mariel llegó a su casa y encontró a su madre con el rostro pálido. Había recibido un llamado de su hija avisando que estaba bien. Seguramente, agrega, la obligaron ya que era una práctica común de los militares, perversa y habitual. “Las esperanzas de que vuelva se cayeron con la asunción de Alfonsín”, dice Miguel. En ese momento se dieron cuenta que ya no iba a volver pero la incógnita sigue abierta.

“Volví a soñar con mi hermana mientras estaba trabajando en la edición del libro -expresa-. Aparece con el rostro como de piedra y le pregunto por qué no volvés”. La revisión de lo escrito, las presentaciones en escuelas, la feria del libro, volvieron vivos los detalles que había quedado guardados en la memoria. “Como dice Serrat: ‘Esas pequeñas cosas’”, cita Miguel.

El relato estuvo disponible en internet y circuló en una versión artesanal armada con fotocopias. Después hizo intentos y negociaciones para publicarlo por medio de una editorial pero los costos eran elevados para su situación económica en ese momento. Recién este año logró cerrar con Editorial Argenta. “La condición que puse es que en la tapa tenía que estar la foto de Mariel”, explica y recuerda que la editora le confesó que siempre tuvieron problemas para consensuar el arte con los escritores. Sin embargo, en este caso no hubo peros. “En la feria del libro (que se realizó en Buenos Aires este año) noté que la gente que pasaba por el estand de la editorial dejaba su mirada fija sobre la portada”, expresa.

Mariel mira desde la tapa, foto blanco y negro, siempre presente para recordar que la su historia es una herida que sigue abierta en la memoria de los argentinos. “El libro es un deuda que tenía con mi hermana”, finaliza Miguel.

(*) Nota escrita para la edición 600 del Periódico La Comuna de Villa Regina.
Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Attribution-ShareAlike 2.5 Argentina 

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